Hoy, como todos los días, la sociedad sigue su rumbo normal. Un rumbo marcado por su ley selvática y violenta, que garantiza el futuro a unos pocos. Pero esos pocos, no son los mas hábiles o los mejores, no. Son los expertos en el sistema, los que saben como ganar; los que gracias a este sistema de competitividad, luchan y sobreviven a costa de que otros no lo consigan.
Desde el principio de la humanidad, la sociedad se regia por este principio. El principio de la selección natural, donde el débil desaparece y el fuerte permanece. Pero eso no debe de ser así, no tiene porque ser así, todos podemos ser ese fuerte, pero este sistema excluye a muchos y coge a pocos. Por lo tanto, ¿Qué manera hay de perdurar, si no es a costa de otros?. Pues bien, en este gran engranaje no hay respuesta, pero lo que debemos hacer es cambiar de engranaje a uno en que todos sean la preocupación de todos, que no existan fuertes y débiles, y sobre todo, que se preocupe por cada uno de nosotros; pero a diferencia de la de ahora, que pueda hacer algo al respecto.
Por lo tanto, este hoy, no es mas que un paso atrás, un sitio cómodo desde el que mirar como pasan las cosas, un día o mas bien un hecho, de que el futuro, puede no existir. Esto es, el antimañana.
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