jueves, 28 de abril de 2011

Del compartir al capital

Un acto muy social del ser humano, es el intercambio, la distribución del trabajo para lograr especializarse y que se forme una sociedad que avance más rápido. Empezó como el compartir, el dar al resto lo que necesitaban a cambio de algo que tu necesitabas, o incluso de nada, simplemente como mera generosidad. Así se fue formando el sistema económico, el gran motor que movía nuestra sociedad. De este modo surgió la moneda, la piedra angular del capitalismo que mas tarde se formaría. Junto con esto, la propiedad privada ya empezó a generar el deseo de la posesión, el de querer poseer todo aquello que pudiésemos, y por consiguiente el querer tener mas y mas dinero. Pues bien, esto provocó que el ser humano compitiese unos contra otros por el conseguir mas que el de al lado, destruyendo el sistema social que apareció en un principio. Esta competitividad, no solo produjo que los productos fueran mejores, también provocó muchos daños colaterales, como la ley del mas fuerte que ya esta presente en nuestra sociedad.
El ser humano ante esto, empezó a "corromper" sus ideas, me explico; pasó del "¿Como puedo ayudar?" al "¿Que provecho puedo sacar?" o del "¿Quieres que te ayude?" al "¿Cuanto pagas?"... Y poco a poco, se formó esta conducta parasitista, se formó esta sociedad, que, no solo te ofrece, sino que te obliga a ser así, a buscar el provecho individual para ser mejor, al aislamiento social. 
Luego surgieron los mejores del sistema, los reyes ratas, llamémoslos así. Seres que destacaban en este sistema del conflicto financiero; seres que además no seguían el camino marcado por este sistema, seres que buscaban atajos, brechas, agujeros legales o por el contrario que no mejoraban sino que hundían al resto... Los reyes ratas que por medios incoherentes al fundamento del sistema, lograban enriquecerse, triunfar sin aportar nada, es mas, destruyendo el avance. 
Este sistema, funciona, pero funciona porque al que no le funciona se desvanece en este engranaje, y aparece alguien nuevo que llega para sustiruirle. Vivimos en una sociedad comoda que no quiere mover un dedo por nada, ni, lo que es peor, nadie. Muchos han intentado ofrecer mejores sistemas, el comunismo, el anarquismo... El mundo ya ha gritado que no funcionan, pero eso es porque no queremos. Si es verdad, que el anarquismo destruye todo gobierno, y que eso reduciría esta sociedad que nos ha hecho llegar tan lejos. Por otro lado el comunismo, JAMAS se ha dado. Se han enmascarado sistemas, y dictaduras de comunismo, solo para contentar y aparentar. De todas maneras, si el mundo no quiere, nunca se dará un sistema de este calibre, un sistema que no castigue porque nadie infrinja, o un sistema que desista de las armas, porque nadie quiera la guerra. La historia ha demostrado que el mundo es un burro, solo responde a palos. Si no peligra el individuo,  este no actuará, pero esto viene de aquella sociedad aislada que luchaba por sobrevivir, hoy ya no hace falta, pero parece que nadie se da cuenta. 
El mundo vive inmerso en la infancia, y por ello es un bebé. Un bebé que llora para que todo este hecho; que hace lo que quiere y cuando quiere; que no piensa, solo actúa; y que si nadie le castiga, no obedecerá. Yo creo que el mundo se merece evolucionar, pero para ello tiene que soltar el chupete de su mente y abrir los ojos ante un futuro, lleno de trabajo, pero, también, lleno de futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario